La confección de una camisa requiere catorce a dieciocho operaciones de costura, agrupadas en tres fases: preparación de cuello y puños, ensamblado del cuerpo, terminación. Esta arquitectura es estable desde la mecanización del oficio en el último cuarto del siglo XIX y apenas se ha modificado con la introducción de máquinas de cabezal múltiple o de control numérico: lo que ha cambiado es la velocidad y la repetibilidad, no la secuencia.
Las cinco entradas de esta sección describen el itinerario completo, desde la toma de medidas hasta el control de calidad, con las diferencias entre los tres regímenes productivos —a medida, semi-medida y prêt-à-porter— y los puntos de control que permiten evaluar objetivamente una prenda.
Entradas de la sección
Toma de medidas
Cuello, hombros, manga, pecho, cintura, talle y largo. Las once medidas que sostienen el patrón de la camisa, con sus tolerancias y puntos anatómicos de referencia.
Patronaje
Trazado de las piezas planas a partir de las medidas: holguras de movimiento, valores de costura, dirección del hilo y márgenes para encogimiento.
Indicadores de calidad
Densidad de puntada (puntadas por centímetro), valor de costura, alineación de cuadros, simetría de cuello, tipo de entretela y rematado de ojales.
A medida y prêt-à-porter
Las tres modalidades: bespoke con patrón individual, made-to-measure sobre patrón base ajustado, y prêt-à-porter sobre tabla de tallas.
Proceso industrial
Tendido, corte automático, fusionado de entretelas, costura modular en línea, planchado intermedio, control y empaquetado. Tiempos y máquinas.