Camisas en uso
Para una camisa de uso semanal, ambas opciones —percha o plegado en cajón— son aceptables. La percha conserva la forma del cuello y los hombros pero requiere espacio horizontal y una percha de hombros anchos: las perchas estrechas marcan en el hombro un pliegue que con el tiempo se convierte en un punto débil. Las perchas de madera maciza o las de plástico de buena calidad son preferibles a las de alambre. El plegado, ejecutado en plano sobre el doblez de la espalda, ahorra espacio y mantiene mejor la rigidez del cuello, pero introduce un pliegue central en la espalda que requiere planchado al desplegarse.
Condiciones del armario
Un armario doméstico aceptable mantiene una temperatura entre 16 y 22 °C y una humedad relativa entre el 45 y el 60 %. Por debajo del 40 % las fibras se deshidratan y se vuelven quebradizas; por encima del 65 % aparece riesgo de moho. La luz directa, sobre todo solar, decolora especialmente las camisas azules de tinte índigo. La ventilación periódica del armario reduce el riesgo de humedad y de polillas.
Polillas y carcoma
Las polillas (Tineola bisselliella, Tinea pellionella) atacan principalmente la lana y la seda; el algodón y el lino son comparativamente resistentes pero no inmunes a determinados pescaditos de plata (Lepisma saccharinum). La protección clásica es el saquito de cedro, lavanda u hojas de laurel, repelente más que insecticida; los productos con permetrina son más eficaces para infestaciones declaradas y se aplican según etiquetado. El naftaleno, tradicionalmente usado, está restringido en la UE por su toxicidad.
Almacenamiento prolongado
Las camisas que se guardan más de un año (cambio de armario por temporada, ropa de herencia, archivo familiar) requieren un protocolo más exigente. Los archivos textiles —museos, colecciones privadas— siguen las recomendaciones de instituciones como el Canadian Conservation Institute (CCI) y el Victorian and Albert Museum (V&A). Los puntos esenciales:
- Lavar y secar la prenda completamente antes de guardar; los restos de sebo y de detergente atraen insectos y producen amarilleo.
- No almidonar las prendas que vayan a permanecer almacenadas: el almidón atrae insectos.
- Plegar con papel libre de ácido (papel de seda sin lignina) en los pliegues para evitar marcas duras, sustituirlo periódicamente.
- Guardar en cajas de cartón también libre de ácido, no en bolsas de plástico (provocan condensación).
- Mantener entre 18 y 20 °C, con humedad relativa estable en torno al 50 %.
- Inspeccionar y replegar (cambiando los pliegues de sitio) al menos una vez al año.
Camisas en viaje
Para minimizar arrugas en transporte, doblar la camisa con un pliegue de papel de seda dentro del cuerpo y otro entre las mangas y la espalda. Las cartulinas en el cuello, propias del envasado de tienda, no son útiles fuera del transporte de fábrica. La percha plegable de viaje produce mejores resultados que el doblez en la maleta.
Fuentes
- Canadian Conservation Institute. CCI Notes 13/1: Storing Textile Collections. Ottawa, CCI, 2008.
- Victoria and Albert Museum. Conservation Department Information Sheets, sección «Storage of textiles». Londres.
- Reglamento (UE) 2018/1480 (restricciones del naftaleno).
- Kadolph, Sara J. Textiles. 12.ª ed. Pearson, 2014.
- Mailand, Harold F.; Alig, Dorothy. Preserving Textiles: A Guide for the Nonspecialist. Indianápolis, Indianapolis Museum of Art, 1999.